Esta receta de croquetas de merluza y gambas combina dos ingredientes que se llevan de maravilla: la merluza aporta suavidad y las gambas ese toque de sabor que hace que cada bocado sea especial. Son perfectas para un aperitivo, para servir como entrante en una comida especial o simplemente para darte el capricho de disfrutarlas recién hechas.

Además, las croquetas caseras se pueden preparar con antelación. Una vez cocinada la masa, se congela estupendamente y solo tendrás que freírlas cuando las necesites. Así que si te animas a hacer una buena tanda, tendrás croquetas listas para cualquier ocasión.

Croquetas tradicionales de merluza y gambas fritas en aceite caliente con rebozado dorado
Una ración de croquetas caseras recién fritas: el aperitivo perfecto que nunca falla

Te cuento como las preparo yo paso a paso…Y si te quedas hasta el final, croqueteamos juntos en el tiempo: veremos de dónde viene la croqueta, cómo cambió con los años y su vínculo con una de nuestras #mujeresqueinspiran.


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Ingredientes 

Para la bechamel:

  • 600 g de filetes de merluza congelada sin piel
  • 200 g de gambas o gambones pelados
  • 1 cebolla pequeña o media grande
  • 60 g de mantequilla
  • 40 ml de aceite de oliva
  • 100 g de harina
  • 900 ml – 1 litro de leche
  • Sal al gusto
  • Una pizca de nuez moscada

Para rebozar:

  • Pan rallado
  • Huevos batidos
  • Harina (si usas el rebozado tradicional)

Para freír:

  • Aceite de oliva suave o aceite de girasol

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🕛 Tiempo total: 1 hora (más tiempo de enfriado) 👩‍🍳 Dificultad: Fácil

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Receta de croquetas de merluza y gambas con bechamel casera paso a paso
El contraste entre el rebozado crujiente y la bechamel suave es la clave del éxito.
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Elaboración paso a paso

Preparar el pescado y las gambas

Comienza descongelando la merluza. Una vez descongelada, revísala para asegurarte de que no tiene espinas, sécala bien y trocea. No hace falta que la cortes en pedazos muy pequeños porque luego la desmenurarás directamente en la cazuela mientras se cocina.

Retira el intestino de las gambas o gambones. Déjalas peladas, limpias y secas, listas para incorporar a la cazuela.

Dorar las gambas

En una cazuela amplia, derrite la mantequilla junto con el aceite a fuego medio. Cuando la mezcla esté caliente, añade las gambas o gambones pelados.

Gambas salteándose brevemente en mantequilla y aceite para croquetas de merluza
Sella las gambas para potenciar el sabor de las croquetas.

Cocínalas muy brevemente, solo lo justo para que cambien de color por ambos lados, simplemente que dejen su sabor y color en la grasa. En este punto, retíralas a un plato y resérvalas.

Pochar la cebolla

En la misma cazuela donde has dorado las gambas, incorpora la cebolla picada extra fina.

Cebolla picada pochándose lentamente en mantequilla y aceite para croquetas caseras
La cebolla debe quedar blanda y transparente, nunca tostada.

Baja el fuego y cocínala lentamente hasta que esté bien blandita y transparente, pero sin que llegue a dorarse. Este paso es importante para que la croqueta tenga una base de sabor suave y dulce.

Añadir la harina

Cuando la cebolla esté lista, incorpora la harina.

Harina añadida a la mantequilla y el aceite para hacer el roux de las croquetas
Aquí estamos haciendo un roux: grasa + harina cocinadas unos minutos y que espesará la bechamel.

Remueve bien con una cuchara de madera y deja que se cocine durante un par de minutos a fuego suave. Cuida que no se tueste, solo queremos que pierda ese sabor a harina cruda que estropearía el resultado final de nuestras croquetas.

Cocinar la merluza

Añade los trozos de merluza, sala ligeramente y remueve.

Merluza troceada añadida al roux para croquetas caseras
No hace falta picar la merluza fina: se irá deshaciendo al cocinarse.

Cocina a fuego suave y, a medida que el pescado se vaya haciendo, ve desmigándolo con la cuchara de madera. La merluza se irá deshaciendo, así quedará luego una textura más suave.

Incorporar la leche y hacer la bechamel

Ahora viene el paso clave: hacer la bechamel. Añade una buena parte de la leche (que debe estar caliente o al menos a temperatura ambiente para evitar que se formen grumos). A partir de aquí, baja el fuego al mínimo y remueve continuamente con unas varillas.

Leche incorporándose a la bechamel con varillas para croquetas
La bechamel se va haciendo mientras remueves, hasta conseguir la consistencia perfecta.

Ve incorporando el resto de la leche poco a poco, sin dejar de remover. Las varillas te ayudarán a disolver grumos y evitarán que la bechamel se agarre al fondo de la cazuela.

Cuando la mezcla empiece a espesar, añade sal al gusto y una pizca de nuez moscada. Incorpora también las gambas que habías reservado, troceadas pequeñitas.

Gambas picadas incorporadas a la bechamel de las croquetas
Las gambas se incorporan al final para mantener su textura.

La bechamel estará en su punto cuando al pasar la cuchara de madera se abra un surco en el fondo de la cazuela y la masa se despegue de las paredes y el fondo de la cazuela. Ese es el momento perfecto para retirarla del fuego.

Bechamel espesa y cremosa para croquetas de merluza y gambas
Este es el punto ideal para unas croquetas cremosas.

Enfriar la masa

Pasa la masa a una fuente amplia y déjala reposar unos minutos para que temple.

Masa de croquetas extendida en fuente antes de enfriar
La masa enfriada es más fácil de manejar y las croquetas quedan mejor formadas.

Cubre la superficie directamente con film transparente (a piel) para evitar que se forme costra. Cuando haya enfriado un poco, lleva la fuente a la nevera y déjala reposar al menos 3-4 horas, aunque lo ideal es que la tengas en el frigorífico de un día para otro.

Formar y rebozar las croquetas

Una vez que la masa esté reposada, saca la fuente de la nevera y deja que la masa se atempere durante unos minutos antes de empezar a formar las croquetas. Ahora ve cogiendo porciones de masa y dando forma a cada croqueta .

Para el rebozado tienes dos opciones:

  • Rebozado tradicional: Pasa cada croqueta por harina, luego por huevo batido y finalmente por pan rallado.
  • Rebozado extra crujiente (mi favorito): Pasa cada croqueta directamente por pan rallado, luego por huevo batido y de nuevo por pan rallado. Este doble rebozado consigue una textura mucho más crujiente.
Croquetas de merluza y gambas formadas y rebozadas
El doble rebozado aporta un extra de crujiente.

Si tienes tiempo, espera unos minutos antes de pasar a freír, el rebozado quedará así más compacto y crujiente.

Freír las croquetas

Calienta abundante aceite en una sartén o cazo hondo, hasta que llegue al punto de bien caliente pero sin humear (unos 180°C es la temperatura ideal).

Fríe las croquetas por tandas, sin llenar demasiado la sartén para que el aceite no baje de temperatura. Dales la vuelta para que se doren uniformemente por todos los lados.

Croquetas friéndose en aceite caliente hasta dorarse
Doradas, crujientes y listas: el momento de freír es clave para que queden perfectas.

Cuando estén doradas y crujientes, retíralas con una espumadera a un plato con papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.

Y ahora sí… ¡a disfrutar! Unas croquetas caseras recién hechas.

Croquetas de merluza y gambas caseras cortadas mostrando bechamel cremosa interior


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Imprescindibles para que tus croquetas queden perfectas

Si quieres profundizar en todos los detalles — reposo, empanado, fritura y conservación— te dejo aquí un post donde lo explico todo con calma:
👉 Croquetas: tips imprescindibles para cocinarlas y recetas para todos los gustos

croquetas recetas y trucos


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Variaciones de la receta

  • Con otros pescados o mariscos: Prueba a sustituir la merluza por bacalao, rape u otros pescados blancos.
  • Croquetas con jamón y merluza: Añade unas virutas de jamón a la bechamel para combinar mar y montaña en un mismo bocado.
  • Croquetas solo de gambas: están riquísimas las gambas al ajillo, en la web tienes esta receta publicada 👉Croquetas de gambas al ajillo


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Preguntas frecuentes

⨀ ¿Se pueden congelar las croquetas?
Sí, y es una forma estupenda de tener siempre croquetas caseras listas. Se pueden congelar ya formadas o dividir la masa en porciones y congelar (a mí me gusta más esta segunda opción)

⨀ ¿Por qué se me rompen las croquetas al freírlas?
Las causas más habituales son: una bechamel demasiado líquida o no correctamente ligada, una mas muy fría al freír o temperatura baja del aceite.

⨀ ¿Cómo conservo las croquetas?
Una vez hecha la masa y ya templada y tapada, llévala a la nevera y mantenla allí hasta el día siguiente, cuando vayas a freírlas. Otra opción, como te decía antes, es congelarlas, cuidando que la masa quede bien tapada para que no se reseque.


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Versión exprés para cuando estés cocinando y… ¿me das tu opinión?

Croquetas caseras de merluza y gambas con interior cremoso y rebozado dorado

Croquetas de merluza y gambas: receta casera con bechamel cremosa y rebozado crujiente

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Versión resumida para cuando estés cocinando

Ingredientes

  • 600 g de filetes de merluza congelada
  • 200 g de gambas o gambones pelados
  • 1 cebolla pequeña o media grande
  • 60 g de mantequilla
  • 40 ml de aceite de oliva
  • 100 g de harina
  • 900 ml – 1 litro de leche
  • Sal y nuez moscada
  • Pan rallado
  • huevos
  • aceite para freír

ELABORACIÓN

  • Preparar pescado y gambas: Descongelar la merluza, revisar espinas y trocear. Limpiar las gambas.
  • El roux: Derretir mantequilla con aceite, dorar las gambas brevemente. Reservar. Cocinar la cebolla. Incorporar la harina y cocinar 2 minutos. Añadir la merluza troceada, salar y cocinar desmigando con la cuchara.
  • Hacer bechamel: Incorporar la leche poco a poco, removiendo constantemente con varillas. Añadir sal y nuez moscada. Incorporar las gambas.
  • Punto perfecto: Cocinar hasta que la masa se despegue del fondo y las paredes. Pasar a una fuente, cubrir con film a piel y enfriar en nevera (mínimo 3-4 horas).
  • Formar y rebozar: Con la masa fría, formar las croquetas. Rebozar: tradicional (harina+huevo+pan rallado) o extra crujiente (pan rallado+huevo+pan rallado).
  • Freír: En aceite bien caliente (180°C), freír hasta que estén doradas. Escurrir sobre papel absorbente.


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Más recetas de croquetas

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Croqueteamos en el tiempo

¿De dónde proviene exactamente la croqueta y cómo pasó de ser un manjar aristocrático a un plato popular en todo el mundo? Para entenderlo hay que viajar al pasado, porque lo que hoy llamamos croqueta —melosa, pequeña y adictiva— no nació así.

El origen nos lleva a Francia, donde aparecen los “croquets”, bastante distintos de la croqueta actual: pequeñas bolitas empanadas y fritas, hechas con una farsa de carne picada, que se servían como entrada en banquetes cortesanos, porque en sus inicios, la croqueta fue un lujo reservado a la nobleza.

Pero a aquellas primeras versiones les faltaba algo esencial: la bechamel. Y es que el gran cambio llegó cuando el chef Marie-Antoine Carême tuvo una idea brillante: usar bechamel como ligante. Resultado: interior mucho más cremoso. Podríamos decir que así nacía la croqueta moderna.

A diferencia de Francia —donde nació en palacios—, en España la croqueta echó raíces como comida humilde casi desde el principio. Fue una forma sabrosa de combinar ingredientes económicos como harina y leche con restos de guisos para no desperdiciar nada. Aquí además la croqueta se convirtió en todo un clásico de casas… ¡y de bares!

De la croqueta en España escribe Emilia Pardo Bazán, en su libro La cocina española moderna. Emilia además, recopiló variantes de todo tipo, convencida – con razón – de que muchos sabores e ingredientes quedaban genial en el interior de una croqueta. Y ya que hablamos de ella, decir que por supuesto es otra más entre mis #mujeresqueinspiran: Pardo Bazán fue una mujer adelantada a su época, una intelectual libre y valiente en una época en la que en España se suponía que las mujeres, dentro y fuera de casa, debían tener un papel limitado y discreto.

Emilia quiso entrar en la Real Academia Española en varias ocasiones. Tenía obra, prestigio y reconocimiento internacional, pero La Academia, entonces, no admitía esa posibilidad para una mujer. Ella sabía que lo más probable era que nunca consiguiera entrar, pero aún así lo intentó y lo luchó. Así que esta racioncita de croquetas, recién salida de mi cocina, va hoy por doña Emilia.