🕛 Tiempo: 45 minutos || 👩🍳 Dificultad: Media
Hoy preparamos patatas bravas, todo un clásico del tapeo español, que nosotros cocinaremos en casa. Además, la receta viene con trucazo para conseguir unas patatas con una textura bien tierna en su interior y extra crujiente en su exterior.
El secreto, como te explico en la elaboración, está en el cocinado de las patatas, que haremos en dos tiempos, lo que asegura una textura riquísima y, además, favorece que las patatas no absorban tanta grasa en su fritura.
El resultado es un bocado exquisito, aunque tratándose de unas típicas bravas españolas, no podía ser de otra manera.

¿Sabías esto sobre las patatas bravas?
Las patatas bravas son más que una tapa: son parte del alma de los bares de toda la vida, pero… ¿sabías que su origen no está del todo claro? La versión más extendida sitúa su nacimiento en bares del centro de Madrid en los años 50 ó 60, donde comenzaron a servirse como “patatas con salsa picante”, sin un nombre definido aún.
El nombre de “bravas” surgió poco después y no es casual: hace referencia a su carácter atrevido y picante, un bocado “valiente” que rápidamente conquistó barras y terrazas por todo el país.
INGREDIENTES para hacer patatas bravas
- 1 kg de patatas
- 2 dientes de ajo
- media cebolla
- 30 ml de aceite para la salsa
- 15 gr de harina
- pimentón dulce y picante al gusto (yo pongo 1 cucharada rasa del dulce y media del picante)
- caldo de pollo (400 ml aprox.)
- sal
- agua
- aceite para freír
Cómo hacer patatas bravas: paso a paso de la elaboración
➀ El truco de la precocción
Desde mi punto de vista, con esta forma de hacer las patatas, cociendo antes y friendo después, se consigue una mejor textura en las bravas caseras.
Para comenzar, pelamos las patatas y las cortamos en trozos de bocado. Ponemos a calentar agua abundante con sal en una cazuela grande y, cuando rompa a hervir, añadimos las patatas.
Cocemos durante unos 5 minutos aproximadamente, aunque el tiempo real dependerá un poco de la patata que utilicemos: las patatas deben quedar firmes, no blandas, que no se rompan al pincharlas.

Cuando estén en su punto, las escurrimos y las colocamos extendidas sobre un paño de cocina limpio. Las secamos muy bien y las dejamos enfriar tapadas.

➁ Preparar la salsa brava
Mientras las patatas se enfrían, preparamos esta salsa tradicional:
Para el sofrito base, calentamos un poco de aceite de oliva en una sartén. Añadimos los ajos picados y sofreímos un par de minutos, hasta que empiecen a tomar color. Incorporamos ahora la cebolla, picada muy finita, con una pizca de sal. Cocinamos a fuego suave hasta que esté tierna.

Añadimos la harina y mezclamos bien a fuego suave, durante 1 o 2 minutos, con cuidado de que no se queme. Incorporamos el pimentón dulce y el picante (ajusta cantidades a tu gusto). Los integramos con el fuego apagado o a muy baja temperatura (el pimentón quemado amarga, así que es importante vigilar que no se tueste).

Para terminar la salsa, vertemos el caldo poco a poco, removiendo constantemente y cocinamos hasta que espese y adquiera la consistencia de una bechamel ligera.

Para dejarla más fina, trituramos hasta obtener una salsa homogénea. Rectificamos de sal y reservamos tapada.

➂ La fritura de las patatas
Colocamos una buena cantidad de aceite en una sartén honda y, cuando esté bien caliente, incorporamos las patatas precocidas y secas. Bajamos un poco el fuego y freímos las patatas unos minutos.

Cuando hayan cogido color, subimos a fuego alto y freímos 2-3 minutos más, hasta que estén bien doraditas y crujientes por fuera. En ese punto, las retiramos y las colocamos sobre papel absorbente, para que pierdan el exceso de grasa.

➃ Servir las patatas bravas
Servimos las patatas enseguida y cubrimos con una capa generosa de salsa brava.

Patatas bravas, con trucazo para dejarlas en su punto
Vídeo con la receta
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Variaciones para probar
Con alioli: otra opción de salsa que queda también muy rica para acompañar a estas patatas. Podemos sustituir la salsa brava o incluso servir acompañando con las dos salsas, dando así dos posibilidades para elegir.
Versión picante: para conseguir un sabor más picante, podemos disminuir la cantidad de pimentón dulce y aumentar la de picante o incorporar una guindilla fresca en el sofrito de la salsa.
Salsa brava con tomate: seguramente las habrás visto o comido así alguna vez, es una versión muy común y también muy rica. Si las quieres preparar de esta forma, añade tomate triturado al sofrito.
Preguntas frecuentes
⨀ ¿Qué tipo de patata es mejor para hacer bravas?
Lo ideal son patatas harinosas, porque tienen una textura cremosa por dentro y aguantan bien la fritura, pero no hay problema en utilizar una patata de uso común.
⨀ ¿Por qué mis patatas no quedan crujientes? Lo más probable es que se deba a los tiempos o temperatura de cocinado, que se hayan cocido en exceso, o que el aceite no estuviera bien caliente al incorporar las patatas para freírlas.
⨀ ¿Se pueden preparar con antelación?
Lo mejor es freírlas no mucho antes de servir, para que estén en su punto perfecto, pero el resto de pasos pueden tenerse adelantados para ese momento.








