¿Quién dijo que para hacer una buena tarta hace falta encender el horno?
A veces, las mejores recetas son también las más sencillas. Y esta tarta de queso sin horno lo confirma: solo necesita 30 minutos de preparación y un reposo en la nevera para cuajar y quedar con una textura suave y deliciosa. De hecho, suelo prepararla cuando tengo invitados y siempre me ha funcionado.
Y si me preguntas por qué me gusta tanto, lo tengo claro…
Lo que más me gusta de esta tarta sin horno
Pues, sobre todo, su sabor y su textura. Y sí, también tengo que decir que me gusta mucho que sea tan fácil de preparar y que quede así de bonita.

Para hacerla se utiliza cuajada, que aporta cuerpo a la capa de queso y la deja cremosa sin necesidad de hornear. El doble toque de melocotón —tanto en el interior como en la cobertura— aporta un sabor suave, fresco y delicioso. Además, mantiene la base crujiente de galleta típica de las tartas de queso, mientras que la cobertura de mermelada y zumo le da un acabado brillante y vistoso.
Si ya te la estás imaginando, aquí tienes la lista completa de ingredientes para que puedas ponerte manos a la obra:
Ingredientes para la tarta sin horno de queso y melocotón
(Molde de 20 cm)
Para la base
- 190 g de galletas tipo Digestive
- 85 g de mantequilla ( se usa derretida)
Para la crema
- 440 ml de leche entera
- 200 ml de zumo de melocotón
- 350 ml de nata para montar (35 % MG)
- 300 g de queso crema
- 110 g de azúcar
- 3 sobres de cuajada
- Aroma de vainilla al gusto
Para la cobertura
- 200 g de mermelada de melocotón
- 80 ml de zumo de melocotón
- 3 hojas de gelatina
🕛 Tiempo total: 30 minutos + reposo 👩🍳 Dificultad: Fácil
Elaboración paso a paso
➀ Preparar la base
Tritura las galletas hasta obtener un polvo fino. Puedes hacerlo en un procesador de alimentos o colocándolas en una bolsa y machacándolas con un rodillo.

Mezcla con la mantequilla derretida hasta que todas las migas estén húmedas, como si fueran tierra mojada.
Pasa esta mezcla al molde (para facilitar el desmoldado puede estar ligeramente engrasado y/o forrado con papel). Reparte sobre el fondo y presiona bien con el dorso de una cuchara hasta crear una base uniforme y compacta.

Refrigera mientras preparas la crema.
➁ Elaborar la crema de queso
Aparta un poco de la leche fría (del total indicado en la receta) y disuelve ahí la cuajada, removiendo bien hasta que no queden grumos.

En un cazo, calienta el resto de la leche, el zumo de melocotón, la nata, el azúcar y la vainilla. Lleva a temperatura alta, sin que llegue a hervir fuertemente.
Incorpora la cuajada disuelta.Remueve sin parar durante unos minutos, hasta que notes que la crema empieza a espesar y aparezcan las primeras burbujas de hervor. En ese punto, reduce el fuego y continúa removiendo.
Añade el queso crema (a temperatura ambiente) y bate con las varillas hasta que se haya disuelto por completo y obtengas una crema lisa y homogénea.

Con cuidado, vierte esta crema sobre la base de galleta y deja templar.
➂ Reposo en nevera
Lleva el molde a la nevera y deja reposar un mínimo de 6 horas, aunque lo ideal es de un día para otro para que la tarta cuaje bien antes de decorarla.

➃ Preparar la cobertura
Hidrata la gelatina en agua fría durante 5-7 minutos o hasta que se ablande. Mientras, tritura la mermelada de melocotón hasta dejarla bien finita.

Calienta el zumo de melocotón hasta que vaya a romper a hervir. Apaga el fuego y disuelve en el líquido la gelatina, ya blanda y bien escurrida. Remueve hasta que se disuelva completamente.

Incorpora e integra también la mermelada.
Deja templar unos minutos y vierte cuidadosamente sobre la tarta de queso.
➄ Reposo final y ¿toque de película?
Devuelve la tarta a la nevera durante 1–2 horas más, hasta que la cobertura esté completamente firme.

Justo antes de servir, desmolda y dale el toque final de decoración si lo deseas: unas láminas extra de melocotón, hojas de menta… o lo que te inspire ese día. En mi caso, la inspiración para la decoración vino de Instagram y de la peli La La Land… pero eso te lo cuento al final del post. Ahora, te muestro cómo queda el corte:

Consejos para una tarta perfecta
➤ Base crujiente: asegúrate de presionar bien la base de galletas para que no se desmorone al cortar.
➤ Temperatura de la crema: no dejes que la mezcla hierva fuertemente al añadir la cuajada y remueve constantemente para que no se agarre al fondo de la cazuela.
➤ Gelatina que no hierva: hidrátala en agua fría y disuélvela por completo en el líquido caliente, pero nunca dejes que hierva o amargará.
➤ Tiempo de reposo: la paciencia es clave. Una tarta bien reposada tendrá mejor textura y será más fácil de cortar.
➤ Corte limpio: usa un cuchillo afilado y pásalo por agua caliente antes de cada corte para que las porciones queden perfectas.
Variaciones de la receta
⨀ Versión sin cuajada: Puedes usar gelatina neutra (ajustando la cantidad) aunque la textura será ligeramente diferente.
⨀ Con otras frutas: sustituye el melocotón por mango, fresas o frutos rojos, adaptando zumos y mermeladas al sabor de cada fruta.
⨀ Base diferente: Prueba con distintos tipos de galletas, con bizcochitos o incluso con bizcochos de soletilla.
⨀ ¿Buscas un postre sin horno diferente a este? Entonces puedes probar la tarta de queso fría con frutos rojos, el pastel de limón sin horno o el flan de queso sin horno . Recetas muy distintas, pero todas fáciles, ricas y perfectas para sorprender sin encender el horno.
Preguntas frecuentes
⨀ ¿Puedo hacerla sin zumo de melocotón?
Sí, puedes sustituirlo por la misma cantidad de leche, aunque perderás intensidad de sabor y quizás deberías potenciar con algún aroma.
⨀ ¿Qué tipo de queso crema usar?
Cualquier queso cremoso tipo Philadelphia funciona bien. Debe estar a temperatura ambiente para integrarlo mejor.
⨀ ¿Se puede congelar?
No es recomendable. En esta tarta sin horno la textura de la crema y la gelatina se alteran al descongelarse.
¡También tenemos vídeo!
Si prefieres seguir esta receta con una explicación más visual y detallada, no te pierdas el video que he preparado para ti en mi canal de YouTube. En él, te muestro cada paso de esta receta y algunos consejos.
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Tarta sin horno de queso cremosa y con doble toque de melocotón
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Ingredientes
- 190 g de galletas tipo Digestive
- 85 g de mantequilla derretida
- 440 ml de leche entera
- 200 ml de zumo de melocotón
- 350 ml de nata para montar 35 % MG
- 300 g de queso crema
- 110 g de azúcar
- 3 sobres de cuajada ≈36 g
- Aroma de vainilla al gusto
- 200 g de mermelada de melocotón
- 80 ml de zumo de melocotón
- 3 hojas de gelatina
ELABORACIÓN
- Base: Tritura galletas, mezcla con mantequilla, presiona en molde y enfría.
- Crema: Disuelve la cuajada en un vaso de leche fría (del total). Calienta el resto de leche, zumo, nata, azúcar y vainilla sin hervir fuerte. Añade la cuajada disuelta, remueve hasta espesar y salgan burbujas. Incorpora el queso crema, bate hasta crema lisa y vierte sobre la base.
- Reposo largo: Deja en la nevera al menos 6 h (mejor de un día para otro).
- Cobertura: Hidrata gelatina, disuélvela en el zumo caliente, mezcla con mermelada triturada . Vierte sobre la tarta y enfría 1–2 h más.
- Servir: Añade el toque final de decoración y sirve fría.
La historia detrás de la receta
Esta tarta es mi guiño personal a La La Land y la idea nació de una encuesta en mi Instagram. La película habla de sueños, así que yo me he creado uno en el que Mia y Sebastian, los protagonistas, comparten esta tarta para recordar su momento en el planetario.
Creo que La La Land es de esas películas que no dejan indiferente. En mi opinión, la historia que cuenta invita a reflexionar, y mucho: sobre los sueños propios, sobre los sueños de quienes queremos, sobre el coste de perseguirlos (en ambos casos) y, cómo no, sobre el amor.
Como te decía, una de las escenas que más me gustan es la del planetario: mágico ese instante en el que ambos flotan entre las estrellas. Poco importa si es real o no; lo cierto es que es verdadero para ellos en ese momento. Es un “ahora mismo estoy aquí contigo y luego, si acaso, ya bajaremos al mundo… y que nos quiten lo bailado” (literal en este caso 😅).
Tampoco puedo dejar de mencionar la escena de la audición de Mia: su interpretación y ese homenaje a los soñadores… que no sé por qué, pero me toca de lleno cada vez que la veo.
Y, respecto al final y a la forma en que parece que termina su historia… solo diré que me quedé soñando —desesperadamente— con una segunda parte de la película.








