Si has paseado por los mercados holandeses o has visitado Ámsterdam, seguro que has visto los puestos de kibbeling. Este pescado rebozado es muy popular allí, y no es para menos: dados de pescado blanco marinados en especias, rebozados en una masa crujiente y servidos calentitos acompañados de una salsa cremosa.
Historia del kibbeling y por qué es irresistible
Parece ser que el origen del kibbeling se remonta a los pescadores holandeses, que aprovechaban los recortes de bacalao para crear un plato económico, a la vez que rico y nutritivo.El nombre kibbeling proviene de una deformación de kabeljauwwang (que significa “mejilla de bacalao” en neerlandés). En sus orígenes aludía a estos trozos salados de bacalao –considerados casi desperdicios– que constituían un recurso alimenticio para la gente sencilla.
Este popular snack holandés ha evolucionado desde un simple aprovechamiento de sobras de bacalao hasta convertirse en un clásico de la comida callejera de los Países Bajos, manteniendo vivo su nombre histórico, aunque la forma de elaborarlo haya ido cambiado un poco con los tiempos.
Lo que hace especial al kibbeling no es solo su textura perfecta, sino el adobo con cúrcuma y pimentón que le dan ese color dorado tan característico y un sabor único que no encontrarás en otros pescados rebozados.
Si quieres conseguir ese resultado auténtico en casa, hay claves fundamentales que no puedes pasar por alto. La primera, y quizás la más importante, tiene que ver con cómo preparas la masa de rebozado.
El secreto del rebozado perfecto
El truco está en la cerveza muy fría y en dejar reposar la masa unos minutos. El contraste de la masa fría con el aceite caliente genera vapor, y es ese vapor el que hace que el rebozado quede más aireado y crujiente.
También es fundamental mantener la temperatura del aceite: lo justo para dorar sin resecar el pescado.
Ingredientes para kibbeling holandés
Para el pescado y el adobo
- 500 g de bacalao fresco (o abadejo, o merluza)
- Sal y pimienta al gusto
- 1 cucharadita de ajo en polvo
- ½ cucharadita de pimentón dulce
- ½ cucharadita de cúrcuma
Para el rebozado
- 150 g de harina de trigo
- 1 cucharadita de levadura química (≈ 6 g)
- ½ cucharadita de sal
- 1 huevo tamaño L, ligeramente batido
- 200 ml de cerveza rubia muy fría (tipo lager, no muy amarga)
*en preguntas frecuentes te dejo una propuesta sin alcohol
Para la fritura
- Aceite de girasol abundante (o de oliva suave)
Para la salsa remoulade que acompaña
- 150 g de mayonesa
- 1 cucharadita de pepinillos en vinagre, muy picados
- 1 cucharadita de alcaparras picadas
- 1 chalota o cebolleta pequeña, picada fina
- 1 cucharada de perejil fresco, picado
- 1 cucharadita de mostaza suave
- 1 cucharadita de zumo de limón
- Sal y pimienta al gusto

Elaboración paso a paso
➀ Preparar el pescado marinado
Corta el bacalao en dados de unos 3-4 cm, retirando cualquier espina que puedas encontrar y asegurándote de que esté completamente sin piel. El tamaño debe ser generoso pero manejable para comer con los dedos.
Muy importante: seca muy bien los dados de pescado con papel de cocina. El pescado debe estar completamente seco para que el adobo se fije correctamente.
Salpimenta el bacalao por todos los lados. En un bol aparte, mezcla la cúrcuma, el pimentón y el ajo en polvo.
Reboza los dados con esta mezcla de especias, asegurándote de que queden bien impregnados por todas las caras.

Tapa el bol y deja marinar en la nevera unos 30 minutos para que las especias penetren bien en el bacalao.
➁ La masa del rebozado
Mientras reposa el pescado, prepara la masa del rebozado. En un bol, tamiza la harina con la levadura química. Añade una pizca de sal.
Incorpora el huevo batido y poco a poco la cerveza fría, removiendo con varillas hasta conseguir una masa homogénea y sin grumos. La consistencia debe ser como la de unas natillas espesas.

Deja reposar la masa al menos 10 minutos en la nevera o hasta que termine de marinarse el pescado. Este paso es crucial para que el rebozado quede crujiente.
➂ La salsa remoulade mientras tanto
Mientras el pescado y la masa reposan, prepara la salsa. Mezcla todos los ingredientes en un bol .

Una vez lista, conserva en frío y tapada hasta el momento de servir. Esta salsa cremosa y aromática es el complemento perfecto para acompañar el kibbeling.
➃ La fritura
Calienta abundante aceite en una sartén honda o freidora hasta alcanzar 170-175°C. Si no tienes termómetro, comprueba echando una gota de masa: debe subir inmediatamente y burbujear. Es importante mantener esta temperatura durante toda la fritura para que el exterior se dore sin que el pescado se reseque.
Reboza los dados de pescado uno a uno en la masa, asegurándote de que queden bien cubiertos. Deja escurrir ligeramente el exceso de masa antes de introducir cada pieza en el aceite.

Fríe en pequeñas tandas para no bajar la temperatura del aceite. Cuando veas que los dados de pescado están doraditos, retira con espumadera y escurre sobre papel absorbente o colócalos sobre una rejilla.

➄ Servir al momento
Sirve inmediatamente mientras está caliente y crujiente. El kibbeling se disfruta mejor recién hecho, cuando el contraste entre el exterior crujiente y el interior tierno está en su punto.
Diferentes formas de saborear el kibbeling
En los mercados holandeses, el kibbeling se disfruta acompañado de diferentes salsas que realzan su sabor. Cuando lo pides en un puesto callejero, suelen darte a elegir entre varias opciones:
- Salsa remoulade: la más clásica y popular.
- Salsa ravigotte: más ácida y ligera, con mostaza y encurtidos, perfecta para quienes prefieren un contraste fresco.
- Knoflooksaus (salsa de ajo): muy habitual, cremosa y con un toque de ajo suave que combina de maravilla con el bacalao.
- Salsa tártara: parecida a la remoulade, pero con un punto más fresco y menos intenso.
- Mayonesa simple: también presente en muchos puestos, como opción rápida y sencilla.
Así, cada bocado de kibbeling puede transformarse según la salsa que elijas: desde lo cremoso y suave hasta lo ácido y refrescante.

Consejos para un kibbeling perfecto
- Pescado sin piel y muy seco: la humedad impide que el adobo se adhiera bien.
- Marinado mínimo 30 minutos: potencia el color y sabor.
- Rebozar pieza a pieza: no sumergir todo junto, así queda uniforme.
- Cerveza muy fría: imprescindible.
- No sobrecargar la sartén: mejor en tandas pequeñas.
- Servir inmediatamente: pierde su magia cuando se enfría.
Preguntas frecuentes
⨀ ¿Puedo hacer kibbeling sin alcohol?
Sí, usa cerveza sin alcohol o, si lo prefieres, agua con gas muy fría. El resultado sigue siendo crujiente.
⨀ ¿Qué pescado puedo usar si no encuentro bacalao?
Abadejo, merluza o cualquier pescado blanco de carne firme funciona perfectamente. Evita pescados muy grasos como el salmón.
⨀ ¿Se puede usar pescado congelado?
Sí, siempre que se descongele del todo y se seque muy bien antes del adobo.
⨀ ¿Se puede congelar?
No es recomendable: el rebozado se ablanda al descongelar.
Así es el kibbeling: de simples “recortes” de bacalao a bocado icónico que se pasea por las calles de un país. La próxima vez que veas bacalao en el mercado, recuerda que en apenas media hora puedes recrear uno de los sabores más queridos de los Países Bajos. ¡Tu cocina está a punto de transformarse en un rincón de Ámsterdam!
Kibbeling: el bacalao doradito y sabroso que conquista por las calles de Holanda
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Ingredientes
- 500 g de bacalao fresco o abadejo, o merluza
- Sal y pimienta al gusto
- 1 cucharadita de ajo en polvo
- ½ cucharadita de pimentón dulce
- ½ cucharadita de cúrcuma
- 150 g de harina de trigo
- 1 cucharadita de levadura química ≈ 6 g
- ½ cucharadita de sal
- 1 huevo tamaño L ligeramente batido
- 200 ml de cerveza rubia muy fría tipo lager, no muy amarga
- Aceite de girasol abundante o de oliva suave
- 150 g de mayonesa
- 1 cucharadita de pepinillos en vinagre muy picados
- 1 cucharadita de alcaparras picadas
- 1 chalota o cebolleta pequeña picada fina
- 1 cucharada de perejil fresco picado
- 1 cucharadita de mostaza suave
- 1 cucharadita de zumo de limón
- Sal y pimienta al gusto
ELABORACIÓN
- Marinar el pescado: Corta el bacalao en dados sin piel y sécalos bien. Salpimenta y cúbrelos con la mezcla de cúrcuma, pimentón y ajo en polvo. Reposa 30 min en la nevera.
- Preparar la masa: Mezcla harina, levadura y sal. Añade huevo y cerveza fría poco a poco hasta obtener una masa sin grumos. Reposa en la nevera.
- Hacer la salsa: Mientras reposan pescado y masa, mezcla todos los ingredientes de la remoulade en un bol y guarda en frío.
- Freír el pescado: Calienta aceite a 170–175 ºC. Reboza los dados uno a uno en la masa, escurre el exceso y fríe en tandas pequeñas .
- Servir: Escurre en papel y sirve caliente con salsa remoulade.
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