Hoy cocinamos salmón en salsa: jugoso por dentro, doradito por fuera… y un comodín infalible cuando quieres servir en la mesa algo rápido y con sabor. En apenas 20 minutos de elaboración, convertimos unos lomos de salmón en un plato rico, sano y de los que gustan a todos.
Este plato tiene todo lo que buscamos entre semana: es rápido, fácil y queda riquísimo. Es una de esas recetas que siempre funcionan y no necesitan ingredientes complicados, solo un puñado de básicos bien combinados. Además, es un plato versátil: puedes servirlo con arroz, patatas, verduras al vapor o una ensalada fresca. Sea como sea, ¡el salmón en salsa de limón está delicioso!

Ingredientes para hacer salmón en salsa
Para el salmón:
- 4 lomitos de salmón (≈ 650 g)
- 2 cucharadas de aceite de oliva
- 1 cucharada de mantequilla para marcar
- Zumo de limón para el marinado
- Sal y pimienta al gusto
Para la salsa:
- 2 dientes de ajo (prensados o muy picados)
- 125 ml de vino blanco
- 200 ml de caldo de pescado
- 25 ml de zumo de limón
- ½ cucharadita de maicena
- Unos daditos de mantequilla para montar la salsa (≈ 25 g)
- Perejil fresco o eneldo picado al gusto
Ingredientes opcionales para ajustar:
- Un puntito de miel (si la salsa queda ácida)
- Ralladura de limón (si quieres más sabor cítrico)
🕛 Tiempo total: 20 minutos 👩🍳 Dificultad: Fácil

Elaboración paso a paso
➀ Preparar y marinar el salmón
Antes de nada, deja los lomos de salmón bien limpios y sin espinas. Condimenta con sal y pimienta por ambos lados y añade un chorrito de zumo de limón recién exprimido.

Colócalos en un plato, tapa con film y deja que reposen unos minutitos en la nevera, para hacer un breve marinado.
➁ Marcar el salmón
Pon a calentar una sartén amplia a fuego medio-alto con aceite de oliva y una cucharada de mantequilla. Cuando esté bien caliente, coloca aquí los lomitos de salmón y cocina lo justo para marcarlos, 3 o 4 minutos por cada lado – el tiempo exacto dependerá de su grosor- .

Lo que buscamos es un exterior bien dorado, pero un interior todavía rosado y jugoso, porque luego terminarán de hacerse en la salsa.

Una vez los tengas en este punto, retíralos a un plato y reserva tapados.
➂ Hacer el sofrito de ajo
Sigue cocinando en esta misma sartén, sin limpiarla, para aprovechar todo el sabor que ha dejado el salmón (si es necesario, ajusta la cantidad de aceite). Baja el fuego a medio-bajo, añade los ajos bien picados o prensados y saltéalos, vigilando que no se quemen, hasta que empiecen a tomar color.

➃ Añadir el vino blanco
En cuanto los ajos estén listos incorpora el vino blanco y sube el fuego. Con una cuchara de madera rasca bien el fondo de la sartén para despegar todos esos jugos dorados que se han quedado pegados.

Deja que el vino hierva durante un par de minutos, que se evapore bien el alcohol y el líquido reduzca.
➄ Agregar el caldo y el limón
A continuación, baja un poco el fuego, añade el caldo de pescado y cocina unos minutos más, de forma que la salsa vaya tomando cuerpo. Ahora incorpora el zumo de limón recién exprimido y mezcla bien.

➅ Ajustar sabores
Prueba la salsa para ver cómo va de sabor: ajusta de sal y pimienta si hace falta, si está demasiado ácida corrige con un puntito de miel o una pizca más de caldo o, por el contrario, si le falta sabor, puedes añadir unas gotas más de zumo o ralladura de limón.

➆ Espesar la salsa
Para conseguir una buena textura, disuelve media cucharadita de maicena en un chorrito de agua fría, incorpora a la salsa y lleva a ebullición, hasta que espese ligeramente.

La salsa debe quedar con cuerpo, pero no muy espesa.
➇ Montar la salsa con mantequilla
Apaga el fuego y añade unos daditos de mantequilla fría, deja que se funda y emulsione mientras vas meneando la sartén.

Este paso es opcional, pero muy recomendable porque termina de redondear la textura y el sabor de la salsa, aportándole brillo y cremosidad.
➈ Terminar de cocinar el salmón en la salsa
Devuelve el pescado a la sartén y cocina junto con la salsa a fuego muy suave solo uno o dos minutos, lo justo para que termine de hacerse por dentro quedando jugoso y se empape de todos los sabores.

Remata con un puñado generoso de perejil fresco picado y, si quieres, decora con unas rodajitas de limón.
➉ Servir
Sirve el salmón bien caliente, bañado en su salsa.

Acompáñalo con arroz blanco, patatas cocidas, verduras al vapor o una ensalada. Y no olvides poner pan en la mesa, porque esta salsa está para rebañar.
Consejos para que el salmón en salsa quede perfecto
➤ Salmón limpio: Elige lomitos de salmón de buen tamaño y limpios de espinas. Respecto a la piel, puedes cocinarlos con ella para que queden más jugosos, o retirarla si lo prefieres.
➤ No sobrecocines el salmón: El salmón se hace rápido. Es mejor que quede rosado por dentro que seco y pasado. Recuerda que terminará de hacerse en la salsa.
➤ Ajusta la acidez: Cada limón es diferente. Prueba la salsa y ajusta con miel si está muy ácida, o con más limón si le falta chispa.
➤ Temperatura correcta durante el cocinado: Fuego medio-fuerte para marcar el salmón por fuera y fuego muy suave para terminar de cocinar el interior junto con la salsa.

Variaciones de la receta
- Con alcaparras: Añade una cucharada de alcaparras a la salsa para un toque más mediterráneo y salado.
- Con eneldo: Sustituye el perejil por eneldo fresco. El salmón y el eneldo son una combinación deliciosa.
- Picante: Añade una pizca de cayena o guindilla fresca picada cuando cocines el ajo para darle un toque picante.
Preguntas frecuentes
⨀ ¿Puedo usar salmón congelado?
Sí, pero asegúrate de descongelarlo completamente en la nevera y secarlo muy bien antes de cocinarlo.
⨀ ¿Se puede hacer con otros pescados?
Por supuesto. Esta salsa funciona muy bien con lubina, merluza, bacalao o rape.
⨀ ¿Puedo preparar la salsa con antelación?
Sí, puedes tener la salsa hecha y solo marcar el salmón en el momento de servir. Así ganas tiempo.
Versión exprés para cuando estés cocinando y… ¿me das tu opinión?
Salmón en salsa de limón (en sartén): jugoso y listo en 20 minutos
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Ingredientes
- 4 lomitos de salmón ≈ 650 g
- 2 cucharadas de aceite de oliva
- 1 cucharada de mantequilla
- Zumo de limón para marinar
- Sal y pimienta
- 2 dientes de ajo picados
- 125 ml de vino blanco
- 200 ml de caldo de pescado
- 25 ml de zumo de limón
- ½ cucharadita de maicena disuelta en agua
- Daditos de mantequilla 25 g
- Perejil fresco picado
ELABORACIÓN
- Marinar : Salpimenta y rocía con zumo de limón. Deja reposar.
- Marcar el salmón: Calienta aceite y mantequilla en sartén. Marca el salmón 3-4 min por lado hasta dorar. Reserva.
- La salsa: En la misma sartén, dora el ajo picado a fuego suave. Añade el vino, sube el fuego y rasca el fondo. Deja evaporar el alcohol. Incorpora el caldo y reduce ligeramente. Añade zumo de limón.
- Prueba y ajusta de sabor. Añade maicena disuelta y cocina hasta espesar.
- Montar: Fuera del fuego, añade mantequilla fría y menea hasta emulsionar.
- Terminar: Vuelve el salmón a la sartén 2 min a fuego suave. Añade perejil. Sirve caliente con la salsa por encima.
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¿Qué más tenemos hoy?
Publico este post un 10 de febrero, por lo tanto mañana es el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, así que hoy quiero sentar en nuestra mesa a Mary Somerville (1780–1872), científica, traductora, matemática, astrónoma…una genio autodidacta a la que llamaron la «reina de la ciencia» en el siglo XIX .
Mary estudió matemáticas y astronomía por su cuenta en una época en que en Gran Bretaña la educación universitaria estaba reservada casi exclusivamente a los hombres. De día pasaba su tiempo aprendiendo las habilidades «socialmente deseables» para una mujer. Por la noche estudiaba matemáticas a la luz de las velas, algo que se terminó pronto cuando su familia se las retiró. Entonces, a oscuras, repetía lo aprendido hasta saberse de memoria los libros.
Sería injusto no decir que algunos de los hombres que la rodearon supieron ver su talento y apoyarla: entre ellos su tío, que siempre la alentó a aprender; el profesor de su hermano o su propio profesor de dibujo, que la inició en la geometría. Por contra, su primer marido no tenía mucha confianza en las capacidades intelectuales de las mujeres y nunca comprendió ni aprobó su pasión por el estudio. Mary enviudó y su segundo marido, William Somerville, sí supo verla y valorarla: estaba tan orgulloso de ella que le ayudó en todo lo que pudo, llegando a inscribirse en la Royal Society para copiar a mano los artículos de la biblioteca que su mujer necesitaba para sus estudios.
Sus contribuciones fueron muy importantes y fundamentales en muchos campos de la ciencia: tradujo y amplió la «Mecánica Celeste» de Laplace, escribió tratados científicos que se usaron como libros de texto durante décadas y sus investigaciones abarcaron desde la física y la geografía hasta la botánica. Su legado nos recuerda que el talento, la inteligencia o la valía no dependen del género.









