Los caldos, sopas y cremas son mucho más que simples recetas. Un buen caldo casero marca el sabor de arroces, guisos, salsas y complementa muchos platos. Y dominar unas cuantas sopas y cremas significa tener siempre un as en la manga para comidas reconfortantes, nutritivas y deliciosas.
En este recopilatorio encontrarás 8 recetas fundamentales: los tres caldos base que toda cocina necesita, dos cremas de verduras irresistibles y tres sopas del mundo que son, también, deliciosos platos únicos. Todas recetas probadas, fáciles de seguir y que puedes adaptar a lo que tengas en la nevera.
1. CALDOS BASE IMPRESCINDIBLES
Un buen plato empieza por una base sólida: el caldo que se utiliza para cocinarlo. Sin aditivos, pero llenos de sabor, los caldos caseros son fundamentales en cualquier recetario. Estos tres son mis básicos: los preparo, los congelo en porciones y así siempre hay uno listo cuando hace falta.
Caldo de Carne
El imprescindible que necesitas para guisos, arroces y salsas.
Un caldo de los de toda la vida preparado con morcillo o jarrete de ternera, huesos y verduras. Se puede hacer en cazuela tradicional dejándolo cocer unas horas, o en olla rápida para reducir el tiempo. El secreto está en dorar bien la carne al principio y desespumar el caldo durante la cocción para que quede limpio y claro.
Lo mejor de este caldo es que la carne que usas para prepararlo luego sirve para hacer unas ricas croquetas. Nada se desperdicia.
Consejo clave: Déjalo reposar en la nevera de un día para otro. Se formará una capa de grasa en la superficie que podrás retirar fácilmente, dejando un caldo más ligero.
Para acceder a la receta completa 👉 Caldo de carne
Caldo de Pollo Casero
La base perfecta para sopas, salsas y cualquier receta que pida caldo.
Este caldo es un verdadero aliado en la cocina. Además de ser saludable y reconfortante, es perfecto para aprovechar esas partes del pollo que no consumimos directamente: carcasas, cuellos, alas… Añades verduras que tengas en la nevera, hierbas aromáticas y en una hora tienes un caldo nutritivo y delicioso.
También se puede preparar tanto en olla exprés (20 minutos) como en cazuela tradicional (al menos 1 hora a fuego lento). Cuanto más tiempo lo dejes, más sabor concentrado tendrá.
Aprovecha las sobras: Las verduras cocidas para hacer este caldo sirven para purés o cremas, y si has usado carne de pollo, aprovéchala para picadillos, rellenos de creps, tacos o quesadillas.
Para acceder a la receta completa 👉 Caldo de pollo casero
Fumet de Gambas
El secreto para arroces caldosos, fideúas y guisos marineros con auténtico sabor a mar.
Esta receta de aprovechamiento es una auténtica genialidad. Con las cáscaras y cabezas de gambas o langostinos que normalmente descartarías, consigues un caldo con un sabor intenso a mar que transformará tus platos marineros.
El proceso es sencillo: sofríes verduras, añades las cáscaras y cabezas, un poco de coñac, cubres con agua y dejas cocer 30 minutos. Luego cuelas y trituras para obtener más sabor y consistencia.
Truco imprescindible: Guarda siempre las cáscaras de gambas y langostinos en el congelador. Así tendrás todo listo cuando quieras preparar fumet.
Para acceder a la receta completa 👉 Fumet de gambas
2. CREMAS DE VERDURAS RECONFORTANTES
Las cremas son perfectas para que todos en casa coman verduras de forma deliciosa. Suaves, cremosas y muy versátiles.
Crema de Calabacín
Un clásico rápido y delicioso, ideal para comidas ligeras, cenas y para aprovechar calabacines.
Una crema muy fácil y adaptable. Lo imprescindible al hacerla: puerro y cebolla bien pochados, patata para dar cuerpo y calabacín como protagonista de la receta. Después, puedes elegir hacerla utilizando calabacín con piel si buscas un tono más verde, o pelado si prefieres un sabor más suave. También son opcionales al final una pizca de nuez moscada, un toque de queso o unos picatostes o taquitos de jamón para completar.
Ideal para: Conseguir que los más pequeños (y los no tan pequeños) disfruten comiendo verduras.
Para acceder a la receta completa 👉 Crema de calabacín
Crema de Calabaza
Nutritiva, deliciosa y con trucos para la textura perfecta.
Esta crema combina la dulzura natural de la calabaza y la zanahoria en un plato sano y perfecto para cualquier época del año. El secreto está en saltear las verduras antes de cocerlas para que caramelicen ligeramente y desarrollen más sabor.
La patata que se casca directamente sobre la cazuela le da cuerpo de forma natural, y el toque final con una pizca de mantequilla redondea la textura. Admite también especias como cúrcuma o curry, diferentes quesos, o incluso con leche de coco para un toque exótico.
Truco para un punto perfecto: Tritura primero las verduras con parte del caldo y ve añadiendo el resto poco a poco. Así ajustas la textura de la crema exactamente a tu gusto.
Para acceder a la receta completa 👉 Crema de calabaza: receta básica, trucos y variaciones
3. SOPAS DEL MUNDO
Estas sopas son perfectas como platos únicos: llevan de todo, alimentan de verdad y quedan redondas. Ideales para días de cuchara y comida completa.
Cocido
El plato tradicional que es cuatro en uno: sopa, verdura, legumbre y carnes.
El cocido es una de las recetas más tradicionales y completas de nuestra gastronomía. Se prepara con garbanzos, diferentes carnes (pollo, morcillo, tocino, jamón), verduras y lleva unos rellenos que son todo un clásico.
La forma de comerlo varía según la familia: algunos lo prefieren en dos platos (sopa, verduras y garbanzos por un lado y carnes por otro), otros en tres (primero sopa, luego verdura con garbanzos, y por último las carnes).
Lo mejor es que con lo que sobra se pueden preparar unas croquetas de cocido espectaculares que se congelan perfectamente.
Preparación en olla rápida: 25 minutos desde que empieza a salir el vapor. Mucho más rápido que la versión tradicional en cazuela.
Para acceder a la receta completa 👉 Cocido: así lo preparamos en casa
Harira
La sopa marroquí súper completa y nutritiva
Si te apetece una sopa con personalidad, aquí tienes una: harira marroquí. Combina un buen caldo con un sofrito especiado, garbanzos, carne y fideos. El resultado es un plato único cargado de sabor y contrastes. La harira es perfecta para los días en que necesitas algo que te llene de energía.
Toque final imprescindible: Justo al apagar el fuego se añaden zumo de limón, perejil y cilantro, un toque extra que redondea aún más el plato.
Para acceder a la receta completa 👉 Harira
Sopa Minestrone Italiana
Verdura, legumbre y pasta en cada cucharada. La sopa italiana que nunca falla.
El minestrone es una de las recetas más emblemáticas de la cocina italiana. Esta sopa espesa y sustanciosa es cocina de nonnas, de abuelas, y cada región la hace a su manera.
Lo fundamental es respetar los tiempos de cada ingrediente: no se mete todo a la vez. Empieza con un sofrito tradicional italiano de cebolla, apio y zanahoria, siguen las verduras que dan cuerpo como patata y nabo, luego las verduras de hoja, y al final las alubias y la pasta. No olvides el truco italiano de añadir corteza de Parmesano natural al caldo, le da un sabor extra espectacular.
Versátil al máximo: Puedes adaptarla a la temporada cambiando las verduras (calabacín en verano, calabaza en invierno), usar arroz en lugar de pasta, o hacerla totalmente vegana.
Para acceder a la receta completa 👉 Sopa minestrone italiana
MIS CONSEJOS PARA CALDOS, SOPAS Y CREMAS PERFECTOS
Después de preparar unos cuantos caldos, sopas y cremas, he aprendido algunos trucos que marcan la diferencia:
Para los caldos:
Desespuma siempre: Retira las impurezas que se forman en la superficie durante la cocción. Así conseguirás caldos limpios y claros.
Cocina a fuego lento: Los caldos necesitan tiempo para desarrollar todo su sabor. La paciencia es clave.
Desgrasa en frío: Deja el caldo en la nevera de un día para otro. La grasa subirá a la superficie y podrás retirarla fácilmente.
Congela en porciones: Usa recipientes pequeños o cubiteras para tener siempre caldo disponible en la cantidad justa que necesites.
Para las cremas:
Pocha bien las verduras: El pochado inicial a fuego suave desarrolla sabores. No te saltes este paso.
Controla la cantidad de líquido: Añade el caldo poco a poco al triturar. Es más fácil añadir que quitar.
Enriquece al final: Queso crema, quesitos, nata o mantequilla añadidos después de triturar dan una textura más sedosa.
Prueba y rectifica: El punto de aliño es personal. Siempre prueba antes de servir.
Para las sopas:
Respeta los tiempos: Cada ingrediente tiene su momento. No metas todo a la vez si quieres texturas perfectas.
La pasta al final: Si tu sopa lleva pasta o fideos, añádelos al final y justo antes de servir para que no se pasen.
Calcula bien: Como norma general, cuenta con unos 250-300 ml de sopa por persona como primer plato.
CONCLUSIÓN
No necesitas ser un experto para preparar buenos caldos o guisos caseros, siguiendo unas reglas básicas te van a quedan mejor que cualquiera comprado en el supermercado y si aprendes a hacerlos en casa, vas a notar la diferencia.
Con las 8 recetas que te he compartido tienes una base bastante sólida y completa. Elige las que más te gusten, prepáralas con tiempo y disfruta del momento de cocinarlas y de compartirlas con los tuyos.
Espero que este recopilatorio te sirva de inspiración cada vez que busques algo reconfortante, nutritivo y delicioso. Si pruebas las recetas, me encantará saber cuál es tu favorita. ¡Gracias por leer hasta el final!














